Coaching de Vida con PNL Monterrey

Emprendiendo el Vuelo, éxito con PNL

Coaching de Vida con PNL Monterrey

Coach Internacional con PNL

El Coaching, es todo un arte.

No importa si es Coaching de Vida o Personal, Ejecutivo o de Negocios, es un arte, porque no hay formulas infalibles, porque se trata de personas, individuos único e irrepetibles.

Coach Adán Guerra M.

El éxito definitivamente es uno de los más grandes premios, la recompensa más grande que puedes aspirar, es la recompensa con el compromiso personal, la congruencia conmigo mismo, el sacrificio que rinde frutos, y todo, por persistir, cambiar de estrategia, de camino, pero sin cambiar la meta.

En esta ocasión hablo únicamente de mi propia experiencia, de lo que he vivido en los últimos años y lo increíblemente delicioso que se siente desde lo profundo del alma empezar a ver los frutos de mi duro trabajo, de ser congruente conmigo mismo, de alinear mis emociones, mente inconsciente y mente consciente en un solo ser.

Siempre teniendo la meta fija, siempre manteniéndola en mente, aun cuando parecía que no lo lograría por las dificultades que enfrente. confieso que hubo muchísimas ocasiones en que sentí las ganas de abandonar, de darme por vencido y desistir en mi meta, volver a lo que ya conocía, mis viejos hábitos tan ensayados por décadas.

Pero también recordaba que quería sentir algo distinto, que quería sentirme vivo, que quería volver a experimentar el éxito, volver a probar el sabor de la victoria, y recordé los precios que estuve de acuerdo en pagar, y los estaba pagando, entonces ¿por qué pagar por algo y luego no tomarlo?

Y es que cuando las dudas asaltan hay ser muy hábiles para sacudirlas y vencerlas, se requiere usar las herramientas aprendidas y comprobar su efectividad con uno mismo, como lo hice yo una y otra vez, porque realmente quería experimentar el mundo desde una perspectiva diferente a lo que había vivido muchos años.

Por eso la frase al principio de este artículo, el Coaching es un Arte, y es que cada persona es diferente, nadie ve las cosas de la misma manera que otra, mucho menos las siente igual, puede haber similitudes, pero nunca será lo mismo, y es ahí donde entra la maestría en el Coaching, llámese Coaching Empresarial, Coaching personal o de Vida, Coaching de Negocios, Coaching Ejecutivo.

Lo que a una persona le funciona, puede no tener el mismo efecto en otra, o puede no responder de la misma manera, por eso afirmo que no hay formulas únicas e infalibles para trabajar con las personas, y no hay que confundirlas con metodologías ni con técnicas, esas son herramientas que usamos en el Coaching con PNL.

Son los pinceles, la paleta de color, y el lienzo es el Coachee o cliente, y cada lienzo tendrá una imagen única, con trazos únicos, el Coach requiere de esa Maestría para decidir que técnica utiliza, o si hace una mezcla de varias, el que sabe qué técnicas pueden combinarse e integrarse bien unas con otras.

Y es que hablando de lo que he vivido los últimos meses en mi propia persona, y recientemente la ultima semana, veo y soy capaz de disfrutar los resultados que estoy obteniendo por reentrenar mi mente para triunfar, de aceptar que me aterraba empezar una nueva actividad profesional y desconocida hasta cierto grado para mi, y aun así, con todo y miedo, lanzarme a una nueva aventura, como el aguilucho que empieza a batir sus alas de forma continua día tras día, ejercitándose mientras se acerca el momento de probar sus nuevas habilidades de la única manera que existe para las águilas.

Y es por esa razón que utilizo la imagen de un águila lanzándose al espacio vacío, porque cuando me vi en situaciones ideales para justificar mi abandono, el darme por vencido, esta metáfora resonaba en mi inconsciente, sin percatarme de ello, estaba trabajando, y recordaba lo que significa ese símbolo para mi, en lo más profundo de mi ser, mientras continuaba mi metamorfosis en las profundidades de mi mente inconsciente.

Los aguiluchos que empollan, cuando ya tienen plumas y las alas se han formado lo suficiente, empiezan a imitar a su madre cuando la ven partir y al llegar, bate sus alas para emprender el vuelo, y también para aterrizar.

Los juegos de los aguiluchos incluyen batir sus alas, hacer pequeños saltos dentro del nido, sin embargo, eso no se compara con lo que deben hacer después, porque se elevan sobre el nido, comprobando que pueden flotar, se elevan un poco sobre el nido y luego bajan nuevamente, pero la única manera en que saben con certeza si pueden volar, es lanzándose al vuelo.

En el caso del águila real, que tiene sus nidos frecuentemente en ríscos  muy altos e inaccesibles, esto no deja mucho espacio para experimentar, ya que por un lado tienen las rocas y el diminuto espacio donde esta el nido, y por el otro lado, el vacío, el suelo queda muy lejos, aprender bien la lección que papá y mamá enseñan puede marcar la diferencia entre vivir o morir.

Así que esa metáfora, seguía gestando una idea en mi mente, esas imágenes seguían nutriendo la semilla de una decisión, una decisión que debería tomarse o dejarse morir. Aunque la verdad, si tomas acción o no, es porque ya has tomado la decisión, aun antes que te des cuenta de ello.

Así que para mi, no quedaba otra opción que aceptar el miedo, aceptar que me aterraba mostrarme al mundo, mostrar mis habilidades, mi talento, talento que sabía muy dentro de mi que tenia escondido, así que acepte y abrace el miedo, pero me lance al vacío de todos modos.

Las recompensas, no se comparan con nada que previamente haya vivido.

Y es precisamente esta experiencia la que quiero que vivan mis clientes, mis Coachees, porque lo he vivido y tengo la certeza de que les gustará, quizás tanto o más que a mi.

He sabido de “Coaches” que afirman que ellos no tienen porque ser ejemplo de sus clientes, que lo que saben lo transmiten y que saben que funcionará, aún si ellos mismos no reflejan en su vida los resultados. Algo totalmente incongruente y completamente reprobable si me lo preguntan.

En el Norte del país especialmente en Nuevo León y Tamaulipas, se conoce un personaje cuya sabiduría popular refleja muy bien porque la congruencia es vital para tener éxito y para ofrecer mejores resultados a los clientes, el Filosofo de Güémez, en Tamaulipas, uno de los dichos del filosofo de Güémez es: “De dos perros que persiguen una liebre, si el perro de adelante no la alcanza ¡el de atrás menos!” Creo que no necesita explicación, pero si no entienden la metáfora, contáctenme y se las explico.

Ambas metáforas me sirvieron para lograr mis objetivos, para lograr experimentar y sentir el éxito, para empezar a ver los frutos del trabajo y la persistencia. Porque uno de mis sueños era experimentar esa increíble sensación adictiva de lograr las metas y recibir las recompensas de la vida, y otro sueño, es poder enseñar a otros a lograrlo, en su vida, en su profesión, en el área que ellos quisieran.

Ya alcance la liebre, ¿y tu?

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