La educación y su impacto en la sociedad actual.

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Este fin de semana pasado (14 y 15 de Junio) participe en un entrenamiento llamado “El Juego del Samurai” Ahí uno de los compañeros, maestro de profesión a nivel secundaria platicaba su preocupación sobre la problemática que viven muchos estudiantes y los resultados negativos que esto tiene en la juventud y como afrontan la vida, las decisiones que toman, normalmente autodestructivas, comentaba con preocupación algo que yo también he escuchado por mi cuenta y en comentarios con otras personas, muchos de estos jóvenes declaran que su mayor aspiración es ser narcotraficante, sicario o parte de alguna manera del crimen organizado.

Algo que le comente y pregunte al maestro fue: Hace años escuche que eliminarían la materia de Civismo de las escuelas a todos los niveles ¿siguen sin dar esa clase? y me respondió que no se daba mas esa clase en las escuelas.

Yo desde que escuche esa noticia hace algunos años, intuí una relación directa y estrecha entre la falta de valores y lo que esta pasando en la sociedad -al menos en México- y es que la falta de cultura de un pueblo se pone de relieve en los resultados que se tienen como sociedad, no importa cuantos “dementes” como nosotros pensemos que el inculcar valores prácticos a la juventud y enseñar que cada acción tiene una consecuencia, si no se involucra a la familia y los medios, no se logrará un resultado positivo a corto plazo.

 

Para los que no saben, no se acuerdan o no les tocó tener esta clase en las escuelas Civismo, era una asignatura que enseñaba valores como la Etica, la Moralidad, Respeto, Obediencia a las leyes, por nombrar solo algunos aspectos.

Y en este artículo lo relaciono con el entrenamiento que tome gracias a la invitación de un amigo, porque el Código Bushido en el que esta basado el entrenamiento incluye aspectos como el valor, la ética, compasión, cortesía y el honor, y son solo parte de los valores del samurai.

Para un samurai no existen los tonos de gris en relación a lo que es correcto o incorrecto, las cosas son blancas o negras, correctas o incorrectas, pero también combinan el valor, para asumir responsabilidad por las acciones tomadas. El samurai sabe que cada decisión tendrá una consecuencia, positiva o negativa, y la asume con responsabilidad.

Algo que les falta a los jóvenes de hoy, y que es inculcado por generaciones pasadas, como los padres que fueron “protegidos” de las consecuencias de sus malos actos, porque esto es comportamiento aprendido, la mayoría no quiere vivir con las consecuencias de sus actos, si reprueban, la culpa es del maestro, no la falta de estudio, y eso se refleja en muchos otros aspectos de la vida como el trabajo, las relaciones interpersonales y familiares.

La falta de ética lleva a los jóvenes a pensar que la delincuencia es su única opción disponible, o que tienen derecho a romper las reglas y leyes, a mentir y tomar la honradez, honestidad, honor y cortesía como debilidades del ser humano, cuando en realidad es lo que nos identifica como tales.

Pero también esta la honestidad, la brutal honestidad con nosotros mismos, la falta de esta honestidad genera un autoengaño, el clásico “no pasa nada” tan repetido por todos, y es que es tan fácil enredarse con la tendencia de grupo que afecta a todos, y cuando menos lo piensas, si no tienes bien arraigados los valores, te enrolas con ellos en faltar a tu palabra, el autoengaño, el pensar y validar que lo que es incorrecto o ilegal esta bien y eres un anticuado, débil y retrograda si no piensas igual que ellos.

Todo esto normalmente se inculcaba en los jóvenes desde el hogar, de una forma u otra, todos entendíamos lo que estaba mal y lo que estaba bien, lo correcto o incorrecto, lo cual sabíamos que al tener estos valores y practicarlos nos daba franqueza de expresión para cuestionar y señalar a quienes no cumplían o rompían estas reglas y valores.

Tener y practicar los valores no es cuestión de conveniencia, es cuestión de integridad y ser honesto con uno mismo, practicar los valores incluso si es impopular en el grupo de “amigos” o grupo social, y en estos tiempos me atrevo a decir que es un acto transgresor el tener valores, el ser integro, honesto y tener honor.

Soy de la firme idea de que muchos problemas que existen en la actualidad podrían reducirse dramáticamente si a los jóvenes se les dieran no solo el conocimiento sobre los valores y su verdadero impacto en la vida, sino también herramientas que les ayuden a enfrentar los retos adversos que se les presentan.

Y es que también soy de la firme creencia que educación no es solo los conocimientos que mecánicos que se imparten en las escuelas como saber leer y escribir, matemáticas o historia, es mucho más e implica  también la educación en el hogar, en casa, y es donde se involucran toda la familia, padres, abuelos, tíos, etc.

Pero también requiere de involucrarnos como seres humanos, ahora es raro cuando los vecinos se preocupan unos por otros y se apoyan unos a otros. Estoy seguro de que poniendo cada quien su grano de arena con persistencia, podrá construirse un mejor futuro.

El maestro que les comentaba al principio de este articulo nos platicaba a mi y otros compañeros sobre situaciones que afrontan alumnos que conoció, algunas situaciones te rompen el corazón, porque pone de relieve la falta de responsabilidad de los padres, la búsqueda de la gratificación instantánea y ver únicamente por sí mismos, combinada con una total apatía y falta de amor hacia su progenie.

De ahí también lo que comentaba al principio, la falta de educación y cultura provoca situaciones que solo empeorarán lo que sucede al rededor, porque por ejemplo, el abandono de los hijos, dejarlos en la indigencia, no siempre es una cuestión desafortunada o de falta de recursos, es falta de ética, responsabilidad y honor.

Digamos que en el peor de los casos una madre no ama a sus hijos, o un padre en igualdad de circunstancias, pero simplemente por que esta mal, es incorrecto, evita dejarlos a su suerte y aunque no les muestre amor, les provee un techo, una educación y alimentos, y por su propio honor cuida de sus hijos aunque no sienta ese amor natural, ya no por el qué dirán, sino por lo que él o ella piensan de sí mismos, por la reputación que quiere formar.

La cortesía uno de los valores del código Bushido, es algo que también se ve muy poco, hay una broma que se repite con cierta frecuencia y refleja a la sociedad en la que vivimos: “sube una ancianita al camión (transporte publico) y no hay asientos disponibles, pero hay muchos hombres sentados, y la viejita exclama ´ya no quedan caballeros en este mundo´, y respondiendo un hombre de edad madura dice `Sí hay caballeros, lo que no hay, son asientos´”.

La cortesía no solo es ceder el paso, abrir la puerta a una dama o persona de la tercera edad, o a quien sea, la cortesía implicaría también no hacer escarnio de los menos afortunados, el mostrar preocupación sincera por los desvalidos y hacer cuanto sea posible o este en nuestras manos par aliviar un poco su dolor, reconociendo que también tenemos limitaciones, pero si esta en nuestro poder o capacidad hacer más que otros, sentirnos en la libertad de hacerlo, sin esperar nada a cambio.

Como Coach de vida estoy consciente de que todo empieza con pequeñas acciones repetidas consistentemente todos los días, para modificar nuestra manera de pensar se requieren también pequeñas acciones repetidas todos los días y a cada momento, empezando con un “buenos días” a los extraños en la calle, una sonrisa, prestar ayuda a personas de tercera edad, o lo que te imagines.

Pero estoy seguro de que si al menos empezamos a actuar consistentemente y con congruencia, así como una sonrisa se contagia, así el ejemplo que des podría contagiar a otros y así ir disminuyendo la creencia cada vez más extendida en la gente y en los jóvenes, de que tienen opciones limitadas, que solo pueden aspirar a ser delincuentes y de que no tienen poder en su propia existencia.

 

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