PNL y el efecto Pigmalión.

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El efecto Pigmalión también conocidas como las profecías autocumplidas, se refiere a la poderosa influencia en las creencias de alguien más por una figura de autoridad, o la influencia que ejercen las personas a quienes respetamos y amamos en nuestra vida y en este caso en la nuestra salud.

La psicología reconoce este efecto que se puede confundir con el efecto placebo, pero son dos cosas diferentes. En este aspecto la PNL reconoce la realidad de este efecto en las creencias que nos formamos al ir creciendo y desarrollándonos, tenemos creencias que muchas veces ya nos limitan y nos enferman, ya no son útiles para nuestra vida, pero somos incapaces de eliminarlas debido a la influencia que ejerce la figura de autoridad en nuestra vida.

También se conoce como profecías autocumplidas cuando se cumplen ciertas condiciones verdaderas, reales para la persona, el individuo que está enfermo y que está seguro que solo su doctor personal al que le tiene especial confianza y afecto lo podrá curar y suelen decir “yo sé que tan solo al VER a mi doctor me pondré nuevamente saludable” “estoy seguro que al ver a mi doctor me sentiré bien otra vez” y que está verdaderamente enfermo, y en cuanto VEA a su doctor, se da cuenta de que ya no se siente enfermo, ya que declaro: al VER a su doctor, recobraría la salud.

Desde la perspectiva de la Programación Neurolíngüistica existe este efecto pero de una forma más interesante, están por ejemplo las madres que enferman a sus hijos con la finalidad de llamar la atención, esta manera enferma de actuar se le conoce como el síndrome de Munchausen también, aunque normalmente se enferma la misma persona, cuando son madres, tienen la tendencia –en algunas ocasiones inconsciente- de enfermar a sus hijos, y es que la madre tiene una influencia muy especial en los hijos hasta alrededor de los 12 a 14 años en que los hijos empiezan a buscar su propia identidad separada de la madre.

Quienes padecen el síndrome de Münchausen no fingen. Generalmente, se trata de personas que, en su infancia o adultez temprana, se sintieron queridas e importantes luego de sufrir una enfermedad o por tener un familiar enfermo. Al llegar a la adultez, buscan repetir la misma sensación de bienestar y validación al sufrir una serie de condiciones médicas auto provocadas o causando enfermedades a sus cercanos, transformándose en atentos cuidadores.

Es por esa razón que los psicólogos y psiquiatras afirman que la mayoría de nuestros problemas en la vida adulta tienen su raíz en nuestra relación con nuestra madre.

En estos casos la madre transfiere una serie de creencias a quienes están a su cuidado, actúa de una manera que dé como resultado la enfermedad de alguno de sus hijos con la finalidad de llamar la atención de familiares y amigos, para sentirse validada, si bien es cierto que muchas lo hacen de forma inconsciente, algunas provocan estos problemas en plena consciencia.

Es por eso que cuando hay comportamientos “anormales” en los niños, o se enferman y no mejoran nunca con los medicamentos, se tiene que tratar directamente con los padres, y específicamente con la madre en cuestión, porque se debe persuadir a la madre para adoptar otro comportamiento distinto, uno saludable para ella y para sus hijos, cuando esto sucede, los hijos enfermos tienen una mejoría espectacular.

El inconsciente del pequeño entiende que ya no necesita estar enfermo para ser amado o aceptado, porque la madre reconoce este hecho, los beneficios de abandonar esa creencia y de influir de manera positiva a sus pequeños, porque aceptémoslo, una madre exitosa siempre llama más la atención que una que siempre está hablando de enfermedades y tiene problemas constantemente, otras mujeres se sentirán más atraídas a estar en su compañía por el hecho de hacer sentir mejor a quienes la rodean.

Escuchara con mayor frecuencia frases como: ¿Cómo le haces para que tu niño o niña…? ¡Qué bien se comporta tu niño (o niña)! ¡que feliz se ve tu hijo! ¿Cómo le haces para que siempre este de buen humor?

Una madre que inconscientemente haya enfermado a sus hijos inmediatamente aceptará el reencuadre de creencias, y debido a que seguramente se enfrentará a sentimientos de culpa hay que apoyarla para manejarlos y ayudarle a influir en sus pequeños de una forma más positiva.

Una madre que conscientemente este provocando enfermedades en sus hijos rechazará por completo estos conceptos y se aferrara a su comportamiento con más ahínco, para seguir teniendo razón, victimizarse y continuar con su comportamiento, un comportamiento que le da provee recompensas que no quiere dejar ir.

En cualquiera de los casos hay forma de ayudar a los pequeños con la PNL. Aunque se requiere del apoyo de uno de los padres, por lo menos para obtener mejores resultados.

Si aún se te hace difícil aceptar este concepto, piensa en los conocidos, familiares y amigos que tienen niños que se enferman poco o sanan rápidamente, frecuentemente platican con sus amigos sobre “el extraordinario sistema inmune de… su hijo o hija” o cuando superan un problema o dificultar exclaman “ese es mi hijo”, “esa es mi hija” con especial exaltación, esta es la forma más positiva de influencia, y el niño escucha y acepta esas afirmaciones como verdaderas porque “lo dijo papá”, “lo dijo mamá” y por lo tanto es verdad.

Esta clase de influencia y comportamiento en conjunto con la hipnopedia (herramienta utilizada en la pnl para influir el inconsciente de niños y adultos) no solo puede corregir problemas de salud o comportamientos impropios de la edad de los pequeños, sino que puede ayudarlos a desarrollarse mejor, enfrentar mejor las dificultades y reducir los problemas emocionales en su vida adulta.

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